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Autoria: Maricel Chavarría - Barcelona Publicat a: La Vanguardia Data: 25/11/2007 Secció: Tendencias Gènere: Noticia |

Tratar de desvelar las formas de violencia que sufren las mujeres por el hecho de serlo implica muchas tareas: desde sacar a la luz las expresiones más sutiles que configuran el imaginario colectivo, hasta desenmascarar las microviolencias que tienen lugar en conversaciones y gestos cotidianos. Lograrlo sería un paso de gigante para construir formas alternativas de convivencia.
De esto se habló en la jornada Deconstruïm violències, organizada esta semana por el Institut Català de les Dones.
La violencia de la calma. La filósofa Françoise Collin, directora de la revista feminista Les Cahiers GRIF,sugiere que la violencia física contra las mujeres, que estuvo durante mucho tiempo disimulada, incluso comprendida por las propias víctimas, y hoy estigmatizada por la ley, está siendo insidiosamente relevada por otra violencia simbólica que consiste en condicionar el acceso de las mujeres a la esfera pública a través de su imagen. "El tratamiento mediático que se hace de la mujer - afirma Collin- es una violencia secreta espontánea: una mujer presenta un programa de televisión con la condición de ser o parecer joven, agradable a la vista, mientras que ellos pueden ser gordos, viejos, calvos... y tomar la palabra". Para la filósofa francesa, se trata de una estrategia inconsciente de la sociedad para deshacer los logros del feminismo. "Se admite y se promueve a la mujer pero con condiciones. Ese control estético es la violencia de la calma"
El currículum oculto. De forma implícita e institucional se transmiten valores que contribuyen a esa violencia. La lingüista Eulàlia Lledó cita como ejemplos dos entradas del diccionario de la Academia: padre y madre.(véase gráfico). "Una definición que te dice que tú estás al lado de los animales [ hembra]mientras que ellos tienen atribuciones humanas [ varón]propicia que te puedan pegar, violar, etcétera", advierte Lledó. Otro ejemplo: huérfano, na. "A quien se le ha muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre".
Feminización no es feminismo. Erica Burman, profesora de Psicología e investigadora feminista y antirracista de la Universidad de Manchester, analiza cómo el actual feminismo se enfrenta a una nueva configuración de las relaciones de género bajo el neoliberalismo y se pregunta si el valor que se le da hoy a la feminidad puede ser solo una moda más que una realidad. "El mundo laboral tiene hoy en cuenta las emociones para hacer rendir más", dice. "Se da por supuesto que la mujer está al mismo nivel que el hombre y no es así. La feminización no debe ser confundida con el feminismo, y las feministas deberían cuidarse de la seducción del poder".
Cuidarse de ser violadas. Otra británica, Rosalind Gill, profesora de Psicología Social y Teoría Cultural en Londres, explora cómo los medios contribuyen a crear un clima en el que las mujeres asumen que les corresponde a ellas protegerse de no ser violadas. "La audiencia asume que una mujer parece más culpable de haber sido violada según su indumentaria, su embriaguez, su promiscuidad... Ocurre también en los tribunales: en los de Gran Bretaña, sólo un6% de los acusados son declarados culpables; muy pocos casos llegan a la comisaría", dice Gill.
"Los medios normalizan la violencia sexual, la tratan como algo trivial, como si fuera sólo sexo, de forma que los hombres pueden pensar que se lo tienen merecido por no haberse protegido de la natural lascivia masculina", añade Gill. "Pendientes de si ella estaba seductora, los tribunales ignoran que se trata de una agresión física que debe considerarse delito, mientras las defensas esgrimen con cinismo elementos del discurso feminista: Ella debería haber dicho ¡NO! Y los jurados son advertidos de que lo que van a oír es sólo el testimonio de la víctima. La principal barrera es que la violación se ve con ojos escépticos".
LA MASCULINIDAD, A EXAMEN
Víctor Jorquera, profesor de Psicología Social de la UB, dice que los medios presentan al maltratador como excepción y desvían la crítica de la masculinidad como algo estructural que forma parte de la construcción de todo hombre. "No se afronta el proceso socializador que nos pone en la posición de potenciales maltratadores", afirma.
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